Cuidados del bebé en verano

Los cuidados a los más pequeños se llevan a cabo durante todo el año, pero son las altas temperaturas, el calor abrasador y las continuas salidas las que provocan que sus cuidados sean todavía más importantes, si cabe, durante esta época estival. Por eso, si buscas pasar un verano sin excesivas precauciones ni riesgos para tu bebé, aquí te contamos cosas a tener en cuenta:

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Ropa

Lo que suele ocurrirnos a la mayoría de padres cuando se trata de abrigar o desabrigar a los más pequeños de la casa es que no siempre tenemos claro cuál es la medida exacta. ¿Nos pasamos?, ¿nos quedamos cortos? Tenemos que ser conscientes de que normalmente, los niños sienten el mismo frío o calor que los adultos. Pero cuando se trata de bebés la cosa cambia. Ellos regulan la temperatura de una forma diferente por eso merecen un especial cuidado. En el caso de invierno ellos necesitan más abrigo que un niño o un adulto y en el caso de verano si nos pasamos y el bebé suda, las probabilidades de posibles escaldaduras o sarpullidos es mayor. Pero no hay que asustarse! La ropa de algodón, puede ser la solución perfecta para hacer frente a las altas temperaturas. Con una camiseta y un pantaloncito o un vestidito con unos calcetines seguramente será suficiente, pero siempre puedes tener a mano una toquilla en caso de necesitar abrigarlo más. Si estás pensando en ir a la playa, asegúrate de cubrirle la cabeza con un gorrito y evitar los rayos de sol directos para evitar un posible golpe de calor. Hidratarlo continuamente y disponer de una sombrilla pueden ser la alternativa perfecta.

 

Comida y Bebida

Las necesidades del bebé dependerán de su tiempo y de si has decidido darle el pecho o no. En caso de que hayas decidido darle de mamar, no tendrás por qué necesariamente darle al niño más que eso, el pecho. Ni siquiera agua, piensa que el calostro ya le proporciona todo los nutrientes que él necesita, eso sí las tomas durante esta época del año seguro aumentarán con tal de evitar una posible deshidratación. Si por el contrario, has decidido darle el biberón si será recomendable acompañarlo con tomas de agua, pero antes tendrás que asegurarte de que se trata de un agua esterilizada y libre de microorganismos. La importancia de una buena alimentación es vital para el correcto desarrollo físico y cognitivo para el bebé, como nos comentan aquí.

 

Tanto en casa como fuera

Especialmente en verano donde las temperaturas son altas y con ellas, muchas veces, los vientos secos y calurosos es importante mantener en casa un ambiente fresco y limpio con tal de evitar a los posibles mosquitos o insectos. Y cuando se esté fuera de casa, donde las posibilidades de contraer infecciones es más alta basta con llevar a cabo algunas pautas como mantener al bebé lejos de la luz solar directa y utilizar protector solar. Para los días de campo donde los mosquitos son más probables es recomendable utilizar una mosquitera y evitar así posibles picaduras.

 

Baños

Para evitar posibles erupciones de la piel o infecciones debido al calor del verano, cuando vallamos a bañar al bebé es conveniente lavar bien el cuello, las axilas así como todos los pliegues de su piel. Además para esta época del año, podemos añadir algunas gotas de aceite corporal con tal de hidratar más su piel.

Tips para un verano perfecto

Con la llegada del verano cambiamos de hábitos y le damos un giro a todas nuestras actividades de forma que le damos más protagonismo al ocio y pasarlo bien. Pero no hay que olvidarse tampoco de seguir unas pautas saludables de forma que optimicemos mucho más el verano sin decaer ni tener percances. Aquí te proponemos una serie de consejos indispensables para tener un verano 10:

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Hidratarse

Lo recomendable beber entre 2 y 3 litros de agua al día sobre todo si tenemos actividades expuestas al sol. La hidratación se ve considerablemente afectada y por eso debemos cuidarla.

Protegerse del sol

La exposición prolongada a la luz solar puede provocar quemaduras o manchas cutáneas e incluso en casos más graves; cáncer de piel. Y la cosa no queda ahí, lo mismo ocurre con nuestros ojos y por eso hay que tomar una serie de precauciones con tal de evitar daños:

-          Evita las horas de sol más intensas que se concentran entre las 12h y las 16h.

-          Usa protección solar con un índice alto de graduación. Aplícatela media hora antes de darte un baño de sol y renueva la capa cada cierto tiempo.

-          Usa gafas de sol adecuadas y que protejan tus ojos de la radiación ultra violeta (Más información aquí).

-          Otra buena opción son los sombreros o gorras que protejan tu cabeza de los rayos de sol directos.

-          A la hora de elegir nuestra vestimenta son preferibles las fibras naturales y las coloraciones claras para una pantalla de protección más amable sin que favorezca la sudoración.

Una buena alimentación

En época veraniega es imprescindible comer varias piezas de fruta al día para preservar la hidratación y no tener una digestión pesada. También ocurre lo mismo con las verduras y las hortalizas frescas. Se convierten en imprescindibles en la época estival y además hacen que tu piel luzca más saludable.

Combatir el sudor

Es conveniente mantener la higiene y exfoliar nuestra piel con tal de evitar este problema. En caso de sudoración de axilas lo más recomendable es elegir prendas ligeras y con vuelo, preferiblemente sin mangas.

Preparar y mimar nuestro cabello

-Pelo se reseca con el sol, el agua de mar e incluso el cloro de las piscinas. Por eso es recomendable utilizar una buena mascarilla que lo proteja.

-Productos como la keratina y el colágeno preparados para el cabello ayudan a fortalecer las cutículas y preservar más sanas las puntas.

-Añadir un suplemento vitamínico para el cabello como los preparados con levadura de cerveza puede ser de muy buena ayuda y hacer que esté mucho más sano y con cuerpo.

Tener a raya el estrés

Intenta quitarte parte del trabajo en verano, deja gran parte hecho y tomate con paciencia el resto. Compagina el trabajo con el horario laboral del cole en el caso de que tengas hijos. Dedica tus ratos de descanso a cosas que te gustan y relájate; vete de viaje a un spa, dedica tiempo a la lectura, a la música, etc.