Consejos para acabar con los dolores de cabeza

A veces, cuando estamos muy cansados o no nos hemos hidratado bien, podemos padecer dolores de cabeza. Pero hay mucha gente que vive con estos dolores casi a diario y, en muchos casos, no hay una solución más que la medicación.

Los dolores de cabeza producidos por el estrés o por causas que conocemos, pueden evitarse si respetásemos algunos hábitos saludables que deberíamos tener en cuenta.

La alimentación y las horas de sueño son un pilar fundamental para nuestra salud. Comer mal o a deshoras y dormir poco o demasiado suelen ser las causas de algunos de estos dolores.

Saber cómo evitar determinados hábitos que perjudican nuestra salud puede ayudarnos a detener o a aminorar este mal tan habitual en los tiempos que corren.

Evidentemente, hay muchos casos en los que sólo la medicación causa un efecto positivo. Pero incluso en esas personas que lo padecen hay algunos comportamientos de la vida cotidiana que, al modificarlos, pueden reducir la frecuencia y la intensidad de los dolores.

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¿Qué hábitos podemos cambiar para sentirnos mejor?

En primer lugar, debemos acudir al médico para comprobar que no padecemos ninguna enfermedad que pueda ser la causa de los dolores. Siempre debemos tener en cuenta la intensidad. No debemos confundir el dolor de cabeza con las migrañas, aunque será el médico quien pueda darnos el mejor diagnóstico.

Una vez que hemos descartado alguna enfermedad grave que pueda ser la causa de estos molestos dolores, debemos repasar cuáles son nuestros hábitos. También debemos fijarnos en cuándo han empezado los dolores y si hay alguna causa externa concreta que los provoquen.

Los dolores de cabeza son una forma que tiene el cuerpo de avisarnos de que algo no va bien. Una de las principales causas es por culpa de la vista. Si pasamos demasiado tiempo delante de un ordenador o necesitamos gafas y no las usamos, la única forma de acabar con el padecimiento es cambiar esta situación.

Alimentarse bien, hidratarse y dormir las horas que el cuerpo necesita son la base, no sólo para llevar una vida más saludable, sino también para acabar con los incómodos dolores.

Si por la razón que sea no podemos seguir una dieta equilibrada todos los días, es necesario tener algún truco bajo la manga. Y lo tenemos. Los que más saben de tés aseguran que una de las mejores formas de apalear los dolores de cabeza son algunas infusiones, como las de menta, té verde, romero o jengibre.

Muchas veces la causa del dolor es por problemas digestivos o por el estrés que también afecta al aparato digestivo. Si deseas acabar con los dolores de cabeza, cambia tus hábitos y prueba a beber una infusión por día. Ya verás cómo te sientes mejor.

¿Se puede considerar la caza como un deporte?

En ciertos aspectos, normalmente menos orientados hacia actividades cinegéticas, se rechaza la idea de que la caza sea considerada como un deporte. Pienso que a fin de que tal afirmación se sostenga y, en suma, poder juzgarla, es importante conocer a fondo qué es lo que se entiende por deporte así como saber qué es exactamente la caza.

La situación más horrible se produce cuando en el fondo no hay una buena intención. El ánimo de practicar deporte a día de hoy busca más que nunca mantener tanto el cuerpo como la mente sana, aunque por lo visto hay ciertas personas que no ven del todo aplicable el dicho de Nerón para los cazadores.

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La polémica termina a partir del momento en el que la caza se considera como un deporte en el ordenamiento deportivo y jurídico español. En suma, La RFEC (Federación Española de Caza) se considera, a pesar de lo que otros puedan opinar, como una integrante más del Consejo Superior de los Deportes.

En todas y cada una de las Comunidades Aut. Españolas, las Federaciones de Caza y demás organismos, las modalidades de caza forman parte al 100% de la Consejería Deportiva de acuerdo con lo establecido en las leyes de cada autonomía. Dicho esto, poco más hay que añadir.

Independientemente de este supuesto oficial, el cual pondría punto final al debate que gira en torno al hecho de que si la caza es, o no, un deporte, me gustaría repasar ciertos puntos a fin de poder entremezclar a esta, ahora sí, práctica deportiva, dentro de la misma.

Convencido me hayo de que la actividad cinegética no solamente es un deporte que fecha de hace miles de años, sino que, por si fuera poco, en cada uno de los periodos históricos han sido muchos otros factores los que le han aportado grandeza y majestuosidad, entre ellos el equipamiento, la vestimenta y los http://decaza.net/zapatos/ que en cada uno de los periodos los humanos cazadores llevaban; lo cual en muchos casos ha servido para poder hallar restos arqueológicos de nuestros antepasados y, por ende, descubrir grandes acontecimientos.

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Está claro que entre las más de cuarenta variantes de caza, y casi 75 técnicas, que a día de hoy utilizamos los cazadores a fin de llevar a cabo esta práctica, cabe destacar que cada vertiente requiere de un esfuerzo distinto así como de una intensidad diferente.

La RAE define el deporte como “una recreación, pasatiempo, diversión, ejercicio físico o placer (…)”. El mismo organismo, también matiza qué se entiende por competición o juego, y que por cierto, es la única entrada que es considerada por la UNESCO.

Resumiendo, hasta la fecha de hoy el deporte siempre ha sido definido como: “esfuerzo agradable y voluntario, que no tiene de recompensa asegurada y que normalmente es practicado al aire libre. El deporte competitivo siempre se realiza adaptado a una normativa vigente.”

Los campeonatos de caza son regulados por organismos deportivos que disponen de reglamentos específicos que, normalmente, se editan por la RFEC. En el caso que nos acontece, las competiciones que subyacen en la modalidad de “caza”, absolutamente todas están sujetas a un reglamento.

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En lo referente a la caza, diremos que es una actividad que durante todos los años pasados ha estado ligada a diversas definiciones así como fines distintos para el humano cazador. El DRAE asegura que cazar, proviene de la lengua latina “captiare”, lo cual significa seguir o buscar a las fieras, aves y otras clases de animales o fieras a fin de matarlos o cobrarlos.

Las correspondientes leyes de caza de mitades del siglo pasado, así como las de cada comunidad autónoma actual, definen la caza legal como “aquella que es ejercitada por el hombre mediante armas, medios y artes para atraer, buscar, acosar o perseguir animales recogidos legalmente, con el objetivo de matarlos, capturarlos o atraparlos para terceros”.

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A modo de resumen final, diremos que la caza, entre otros muchos factores, tiene los siguientes condicionantes: “es una actividad que necesita de un esfuerzo continuo, que se practica de forma agradable y voluntaria, que no asegura recompensa alguna, ejercitada al aire libre y sujeta a diversas normativas.”, esta, es exactamente la misma definición que anteriormente citábamos de lo que era, o no, un deporte, por lo que es evidente el paralelismo que existe, sin siquiera entrar a valorar la necesidad de obtener un aval jurídico ni filosófico de todos aquellos escritores y conservacionistas que durante estos últimos años han intentado desprestigiar a la caza como lo que es, un deporte en su mayor esplendor.

Referencia:

http://www.club-caza.com/

 

España está en una lucha continua contra las humedades

Aproximadamente un 60% de las viviendas en España no tienen un buen aislamiento térmico, en tanto que existen alrededor de 15.000.000 de ellas que pasan por ser candidatas ideales a sufrir el molesto problema de las humedades. Y lo que es aun peor, es que el número de estas no para de crecer, hasta tal punto de que en 2014, 2556 edificios fueron reparados por culpa de la humedad estructural, según un estudio realizado por www.humedades24.com

Las obras que fueron llevadas a cabo a fin de eliminar este problema se han multiplicado por dos en comparación con años anteriores. “Calculamos que unas 22.000 viviendas españolas se verán afectadas a lo largo del 2016″, dice la empresa, que aparte de hogares también ha reparado humedades en la CCCM, Iglesias Sevillanas y edificios históricos en la Gran Avenida de San Sebastián.

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No será hasta el año 1979 cuando ocurra la firma de una de las primeras directrices básicas que obligan a incorporar como elemento constructivo el aislamiento térmico, pues casi seis de cada diez construcciones existentes a día de hoy fueron construidas en periodos anteriores a ese año.

“A pesar de esto, los niveles que se exigían no garantizan de ninguna manera la eliminación completa de las condensaciones y de las humedades. La LOE (1999) es la encargada de regular dicho sector, en tanto que fue esta la que llevó a la incorporación de una normativa específica a fin de garantizar las exigencias tanto de habitabilidad como de seguridad”, explicaba el director jefe del Colegio de Aparejadores de Madrid, Javier Méndez.

La forma, el modo y la rapidez con la que España años atrás ha ido construyéndose han sido y siguen siendo las causas fundamentales por las que las humedades en las viviendas han ido proliferando.

“En el caso de que estas aparezcan, significa que el edificio o la vivienda en cuestión no tienen los aislamientos térmicos propios de una construcción adecuada, tampoco la transpiración correcta ni los niveles de humedad ambiental interna requeridos, así como los materiales impermeables de construcción tanto a la humedad exterior como la del terreno”, indican desde humedades24.com.

Sin embargo, en tanto que la construcción haya sido correctamente ejecutada y tenga los aislamientos correspondientes ninguna de estas deficiencias debería aparecer puesto que en cualquier caso, no son comunes a todas.

Hay ciertas pistas que resultan ser signos inequívocos de la existencia de humedades: manchas negras de hongos y moho en las paredes, deterioro de la pintura del techo, olor a humedad tanto en las viviendas como en la ropa, abombamiento de los materiales de los muebles, del parqué o de las tarimas.

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También lo será el vaho en los cristales de las ventanas, en los azulejos y en las paredes, así como las continuas corrientes de aire frío, los desperfectos de los alicatados o el descuadre de puertas y ventanas.

Muy poca es la gente que realmente se toma la justicia por su mano. Estas personas suelen optar por la opción que resulta ser más económica, como utilización de pinturas antihumedad, llamar a empresas expertas en albañilería, o incluso limpiar y secar la zona a fin de intentar quitar la mancha.

Todo esto son parches y reparaciones de poca importancia que no sirven para nada, pues las humedades y, en definitiva, la humedad, va aumentando y propagándose con el paso del tiempo, pues en el caso de que no se detecte el origen y el foco de la misma, está no desaparecerá.

Además, muchas ve pensamos que la humedad surge simplemente por un único foco, pero lo cierto es que la gran mayoría de veces el problema de humedad se desarrolla por varias causas, sobre todo las que se atribuyen a problemas físico químicos.

El gasto medio en la península para tratar de terminar con esta problemática es de alrededor de unos 4500 €, aunque todo esto dependerá en última instancia de la empresa a la que se acuda y de las deficiencias que se tengan en la vivienda. Es por ello que el gasto mínimo que un propietario tendrá que desembolsar a fin de deshacerse de las humedades no bajará de los 1200 €.

Por supuesto, no todas son iguales ni se tratan de la misma forma. Unas podrían ser más peligrosas que otras y otras menos graves que las unas. Las que más suelen aparecer en España son las humedades por condensación, que son las que vienen producidas cuando la temperatura de la superficie de un muro o de una pared es menor que el punto de rocío que hay en el ambiente.

Muchas veces simplemente con ventilar e intentar generar una corriente de aire ya nos serviría. Pero en otras ocasiones, esto no será suficiente. Una solución que podría ser efectiva para estos casos es la llamada ventilación mecánica por insuflación, un dispositivo que se encargará de eliminar el exceso de humedad ambiental que hay en el interior así como el moho, los malos olores, el vaho además de mantener la composición química del aire en perfectas condiciones.

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Una alternativa más costosa, claro, es la de llamar a una empresa profesional y meterse de lleno en obras, todo ello de cara a incorporar un buen aislamiento térmico que nos proteja la vivienda por completo. Su precio podría estar alrededor de los 20 € por metro cuadrado.

“Por su parte, una humedad por condensación que se haya producido en una pintura será mucho más fácil de resolver que una posible humedad en la parte interna de una pared o de un cerramiento”, indica el director del Colegio de Aparejadores de Madrid.

Las humedades suponen un peligro para los cimientos de nuestros edificios, y estas son las que suelen venir producidas por infiltración lateral o por capilaridad, que son las procedentes de la tierra y de los cimientos sobre los cuales se ha levantado el edificio.

Las humedades por capilaridad se desarrollan una vez el agua que se ha acumulado en la tierra incide sobre los capilares de los muros y asciende a través de los mismos hasta las viviendas. “El efecto que estas provocan es lo que se conoce como terrón de azúcar, puesto que cuando la humedad se infiltra y entra en contacto directo con el material poroso de la construcción, se da paso a una descomposición y a una oxidación de los revestimientos y de rejuntado así como del resto de los materiales. Sin duda, una situación que puede poner en riesgo la carga estructural de los edificios.

Por otra parte, una infiltración lateral suele originarse en sótanos, garajes, bodegas y plantas bajas y, a pesar de que los muros hayan sido bien impermeabilizados, el nivel freático del agua que se ha ido acumulando en el terreno sobre el cual se ha construido el edificio puede llegar a ocasionar en última instancia la aparición de la humedad, y como consecuencia provocar un bucle oxidativo en los revestimientos de techos y paredes, un desgaste pronunciado de todos los materiales así como de las juntas de la construcción, lo que finalmente derivará en la disminución de la resistencia estructural de la vivienda.

Finalmente, también cabe destacar que como bien se suele decir: no hay enemigo pequeño, y concretamente este puede llegar a provocar no solamente problemas estructurales sino también de salubridad, además de agravar enfermedades respiratorias tales como el asma, la rinitis o la sinusitis, aumentar la probabilidad de contraer alergias dermatológicas (sobre todo especial cuidado con aquellas personas que sufran de dolencias reumáticas), fibromialgia o artritis.