El adiós definitivo de los Duffer y el reparto de gloria en los Critics Choice

Los hermanos Matt y Ross Duffer han cerrado la puerta de Hawkins tras tres intensos años dedicados a la escritura y producción de los ocho episodios finales de Stranger Things. Aunque su vinculación con el universo de Netflix persiste tenuemente a través de The Boroughs —ese proyecto que se perfila como una versión geriátrica de su gran éxito— y un posible spin-off, los creadores ya tienen la vista puesta en nuevos horizontes tras firmar un contrato de exclusividad con Paramount para desarrollar cine y televisión. Sin embargo, antes de pasar página, han creído necesario diseccionar las decisiones creativas más polémicas del desenlace, especialmente aquella muerte que ha conmocionado a la base de seguidores.

La necesidad narrativa del sacrificio

En una reciente conversación con Deadline, los creadores admiten que el destino de Eleven estaba sellado desde el principio. Cuando Stranger Things se concibió originalmente como una serie limitada, ya visualizaban que la protagonista debía sacrificarse, una idea que recuperaron inevitablemente al reunirse en la sala de guionistas para la quinta temporada. Reconocen que fue una decisión dolorosa, dada la década de trabajo compartida con Millie Bobby Brown, pero defienden que era la única resolución coherente para cerrar la trama principal. Se trataba, argumentan, de un acto de altruismo puro destinado a proteger a los demás de sufrir sus mismas penurias.

Más allá de la trama, los Duffer subrayan el peso simbólico de este desenlace: Eleven encarnaba la magia de la infancia, esa sensación de que todo es posible que se desvanece al crecer, aunque permanezca en la memoria. A pesar de que Mike, en la ficción, se aferra a la posibilidad de que siga viva gracias a una última treta de Kali, los directores se muestran pragmáticos. No confirman que esté viva físicamente, pero insisten en que su recuerdo perdurará siempre en el grupo, ayudándoles a forjar su identidad adulta.

El mito del relevo generacional y los guiños a Montauk

Frente a quienes buscaban pistas sobre el futuro de la franquicia, los creadores han aclarado el significado de la escena final con la partida de Dragones y Mazmorras. Ver a Holly, Derek y el resto de niños jugando mientras los protagonistas originales observan no es la semilla de una secuela con una nueva generación, sino la representación del fin de una etapa. Es un momento agridulce donde Mike y sus amigos observan con nostalgia lo que dejan atrás, pero también con la alegría de saber que otros vivirán esas mismas aventuras. Asimismo, han desmentido rotundamente los rumores sobre una serie derivada centrada en Joyce y Hopper en Montauk; el traslado de los personajes y la mención a la localidad son simplemente un guiño al título original que iba a tener la serie, nada más.

Triunfo de Paul Thomas Anderson y sorpresas en cine

Mientras se disipan las teorías sobre Hawkins, la industria ha celebrado su gran noche en los Critics Choice Awards, donde One Battle After Another se ha alzado con el premio a la Mejor Película y Paul Thomas Anderson ha conquistado el galardón a Mejor Director. En las categorías interpretativas, Timothée Chalamet y Jessie Buckley se llevaron los premios principales por Marty Supreme y Hamnet respectivamente, mientras que los actores de reparto Jacob Elordi (Frankenstein) y Amy Madigan (Weapons) completaron el cuadro de honor.

La cinta Sinners de Warner Bros, que partía con diecisiete nominaciones, logró materializar cuatro estatuillas, destacando en Guion Original y en el premio inaugural al Mejor Reparto. Empatada en número de victorias quedó la adaptación de Frankenstein de Netflix, reconocida por su excelencia técnica en diseño de vestuario, maquillaje y diseño de producción. Otras producciones tuvieron su momento de gloria: la cinta animada KPop Demon Hunters se llevó dos premios, al igual que la película sobre automovilismo de Apple, F1, premiada por su sonido y montaje. Por su parte, cintas que sonaban con fuerza como Wicked o Sentimental Value se fueron de vacío en una noche donde The Naked Gun reivindicó la comedia.

Dominio de ‘The Pitt’ y ‘Adolescence’ en televisión

En el apartado televisivo, el drama médico de HBO Max The Pitt se coronó como Mejor Serie Dramática, con sus protagonistas Noah Wyle y Katherine LaNasa llevándose premios de actuación. En comedia, The Studio de Apple TV validó su éxito previo en los Emmy llevándose el galardón a la mejor serie, sumando victorias para Seth Rogen e Ike Barinholtz. Jean Smart continúa imparable acumulando reconocimientos por Hacks, mientras que Rhea Seehorn logró el premio a Mejor Actriz de Drama por Pluribus.

Finalmente, la miniserie Adolescence de Netflix dominó su categoría con cuatro victorias, incluyendo los premios interpretativos para Stephen Graham, Owen Cooper y Erin Doherty. Tras un año marcado por la turbulencia mediática, Jimmy Kimmel Live! consiguió imponerse como el Mejor Talk Show, cerrando un palmarés que ha repartido suerte entre las grandes plataformas y estudios tradicionales.