La FIFA ha confirmado la apertura de un procedimiento disciplinario contra la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) a raíz de los incidentes registrados el pasado 31 de marzo. El máximo organismo del fútbol mundial investiga los cánticos de carácter xenófobo y antimusulmán que un sector del público profirió durante el partido amistoso disputado entre las selecciones de España y Egipto. Este encuentro, que servía como preparación clave de cara al Mundial que arranca en junio, partía con el combinado nacional como claro favorito. La selección dirigida por Luis de la Fuente, consolidada en el número uno del ranking FIFA con 1877,2 puntos, contaba en las apuestas con un abrumador 82,5% de probabilidades de victoria frente a un conjunto egipcio situado en el puesto 34 del mundo (con apenas un 5,8% de opciones de triunfo y un 11,8% para el empate).
Tensión y advertencias en el RCDE Stadium
El escenario elegido para la cita fue el RCDE Stadium de Cataluña, un recinto con capacidad para 40.000 espectadores que además figura como posible sede para la futura Copa del Mundo. El choque, retransmitido para el continente americano a través de plataformas como Fubo TV y ViX+ en horario de mediodía y primera hora de la tarde, pronto vio cómo el foco se desplazaba del césped a las gradas. A lo largo del partido se pudo escuchar con nitidez el cántico “bote, bote, bote, musulmán el que no bote” procedente de varias zonas del estadio. Cabe recordar que, según la World Religion Database, aproximadamente el 90% de la población de Egipto profesa la religión islámica.
Ante la reiteración de estas consignas, la megafonía y los videomarcadores del recinto tuvieron que intervenir. Los responsables de la instalación proyectaron un mensaje para recordar a los asistentes la política de tolerancia cero frente a comportamientos discriminatorios. Lejos de calmar los ánimos, cuando el aviso se repitió en los primeros compases de la segunda mitad, una parte del público respondió con una sonora pitada.
Indignación en el vestuario español
Las reacciones en el seno del equipo nacional no se hicieron esperar. El técnico Luis de la Fuente, que había convocado para la cita a jugadores clave como Borja Iglesias, Mikel Oyarzabal, Ferran Torres, Yeremy Pino y Ander Barrenetxea, fue tajante en su comparecencia ante los medios. El seleccionador aseguró sentir repulsión por lo sucedido, tachó los actos de completamente intolerables y lamentó que las personas violentas utilicen el fútbol para intentar ganarse un espacio en la sociedad. Otros futbolistas como Pedri y Joan García respaldaron públicamente esta postura al término de los noventa minutos.
Un día después del partido, Lamine Yamal canalizó la indignación del vestuario a través de sus redes sociales. El joven atacante de 18 años utilizó su perfil de Instagram para confesar abiertamente su fe: “Soy musulmán, gracias a Dios”. En su mensaje, tildó a los responsables de los cánticos de ignorantes y racistas. Aunque reconoció que no toda la afición comparte esa actitud, fue muy duro con quienes protagonizaron el altercado. Según sus propias palabras, utilizar la religión para burlarse de las personas en un recinto deportivo solo demuestra ignorancia, subrayando que el fútbol está para disfrutar y animar, no para ofender a la gente por su identidad o sus creencias.
Condena institucional y deportiva
El rechazo a estos episodios trascendió el ámbito puramente deportivo hasta llegar a las altas esferas. La propia RFEF se adelantó al pitido final emitiendo un comunicado en el que mostraba su repulsa frontal contra el racismo y condenaba cualquier acto de violencia en los estadios. A esta postura oficial se sumaron voces de peso como la del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes del Gobierno de España. En el ámbito internacional, el Consejo de Relaciones Islámico-Estadounidenses (CAIR) también alzó la voz para denunciar el comportamiento de ese sector de la grada, cerrando así un círculo de condena unánime frente a unos hechos que ahora quedan en manos del comité disciplinario de la FIFA.





